
En 1532 Nicola Maquiavelo publica un libro que se llamo “El Principe”, en donde defiende y/o justifica cualquier plan que tuviera un gobernante o gobernador para seguir ostentando el poder… “permanecer a cualquier precio”
Unos pocos años después en el año 1645 un Jesuita alemán llamado Hermann Busenbaum publica un libro que alcanzó una gran difusión que para la época era todo un fenómeno haber sido impreso más de 200 copias. Este particular libro era un manual de teología moral, y fue usado en los seminarios para seguir educando a los seminaristas católicos donde la iglesia toma muchas “enseñanzas” del libro…

Fue un libro muy polémico, teniendo frases como “Cum finis est licitus, etiam media sunt licita”, que significa “Cuando el fin es lícito, también lo son los medios”.
Años más adelante la frase la usó Napoleón Bonaparte, pero le cambió algunas palabras, pero siguiendo un poco con la línea del mismo significado “triunfad siempre, no importa cómo, y siempre tendréis razón”
El FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS
En principio fue una expresión usada en los ambientes religiosos para justificar actitudes atroces, los religiosos estaban muy cercano al poder político, por lo tanto, era un lema usado en la religión y la política.
Según la frase y la inteligencia de muchos, los actos se deberían de medir por los resultados y no por los parámetros de la ética, la moral o las buenas costumbres.
Por estos tiempos todos hacemos una asociación de Maquiavelo con “el mal”, pero para el, como para muchos el pragmatismo vale la pena cuando se compara con la crueldad.
A pesar del tiempo
Los siglos han pasado, los religiosos han profesado sus religiones, los políticos han tenido la oportunidad de estar más instruidos, sin embargo, lo que antes era solo una forma de actual de una elite, se ha convertido en algo común en la sociedad donde pertenecemos.
Al parecer los políticos siguen pensando de la misma manera que hace siglos atrás, al igual que cierta para de los religiosos. Nos produce un pensamiento aberrante pensar en la época de la inquisición, pensamos que los poderosos del momento debían de tener algo no muy bien en sus cabezas para no medir la crueldad. Sin embargo, en nuestros días, podemos ver como esta frase de siglo tiene total actualidad.
Nuestra responsabilidad
Desde los viejos tiempos el ser humano ha tenido la oportunidad de ejercer el libre albedrío, capacidad esta para decidir cada uno de nuestros actos, inclusive muchos de nuestros pensamientos, y así paso a paso, desde lo que pensamos hasta lo que hacemos encausarlo por un buen camino para lograr objetivos nobles y valederos.
El no hacer juicio en el uso de este libre albedrío es un acercamiento a criterios y actitudes de siglos atrás. Es un acto deshonesto con uno mismo el pensar que este criterio de justificar los medios para lograr un determinado fin es algo malo, maquiavélico, de otras épocas y de personas que no debieran estar bien de la cabeza para hacer semejantes atrocidades, sino que no es más que exactamente el mismo guión pero solo que en escenografías más modernas